Usar lo que tenemos: cómo transformar el aula desde las emociones y el cuerpo

En un auditorio repleto de docentes, directivos y profesionales, el martes se llevó a cabo la Jornada de Innovación Educativa organizada por la Bolsa de Comercio de Rosario en conjunto con la Universidad Austral, en donde se hizo un recorrido por diferentes experiencias en Argentina que sirvieron de puntapié y ejemplo de cómo se pueden poner en prácticas distintas estrategias de enseñanza sin pensar en grandes cambios estructurales.

Lucrecia Prat Gay, neurosicoeducadora y self-esteem practitioner, sacudió al auditorio con una interpelación: “Se pueden hacer cambios en el aula sin necesidad de grandes cosas. Yo creo que no podemos seguir esperando una ley que baje desde arriba porque el tiempo sigue pasando y los chicos siguen estando en el aula”.

Desde un planteo teórico basado en la biología del aprendizaje, Prat Gay explicó que no podemos seguir enseñando como veníamos haciéndolo hasta ahora, hay que hacer las cosas de un modo distinto, incorporando ciertas estrategias o herramientas que permitan captar la atención y hacer que los niños y jóvenes aprendan significativamente.

Conceptos como movimiento, humor, música, curiosidad, trabajo cooperativo, son los que la neurosicoeducadora considera que tenemos al alcance de la mano y que debemos utilizar diariamente para generar mayor motivación y activar el cerebro de los alumnos. “Si se incorporan recreos mentales o el trabajo grupal hay más chances de que los alumnos recuerden los aprendizajes. Un cerebro estresado o cansado no retiene información”, sostiene la especialista.

“Como sentís, pensás”, resalta y explica que la emoción, la risa, el movimiento corporal generan sinapsis, lo que habilita el circuito dopamínico lo que nos predispone mejor para pensar y aprender. Al respecto da un ejemplo: “El cerebro recuerda mejor principios y finales, entonces en vez de perder tiempo tomando lista al principio de la clase que es cuando están más despiertos, lo hago más adelante” y menciona el concepto de repetición como otra estrategia a incorporar: “El cerebro no aprende si nosotros no volvemos a repetir. Es la manera de fijar conocimientos, pero tiene que ser siempre diferente para no aburrir”.

Usar lo que ya tenemos

Prat Gay sostiene que “ni siquiera es que hay que meter algo nuevo, eso es lo genial. Como dice Ken Robinson, la creatividad ya la tenemos, es como la curiosidad, instintiva del ser humano; es lo que nos permitió evolucionar” y citó al psicólogo Antonio Battro quien decía que la cuarta revolución en educación es la del cerebro en el aula: “No tenemos que cambiar las escuelas para que sean completamente digitales, lo que tenemos que hacer es conocer más lo que ya tenemos”.

La neurosicoeducadora sostiene que hay muchos docentes que se están animando a hacer cosas nuevas desde su lugar: “Me encanta recorrer el país y ver experiencias innovadoras. Por eso siempre trato de mostrarles que muchas cosas de las que digo ya las están haciendo, yo solo les doy el marco teórico para que entiendan por qué funcionan y por qué incorporarlas no es perder el tiempo. Escuchar música o hacerlos mover no es perder el tiempo”.

“Muchos docentes están empezando a poner en la cabeza lo que antes tenían en el corazón, es eso intuitivo que tienen todos. El relacionarse con los alumnos, por ejemplo, todos saben en el fondo lo fundamental que es el vínculo para que haya aprendizaje y eso les sale natural. Pero ahora con la neurociencias entienden que eso no es algo mágico sino que tiene explicación biológica”, explica Prat Gay.

Consultada acerca de si muchas de las trabas para innovar tienen su origen en la formación docente, la especialista sostiene que los obstáculos que muchas veces tienen los educadores tienen que ver con algo biológico: “Nuestro cerebro está armado para ahorrar energía y para quedarse en la zona de seguridad o confort el mayor tiempo posible y todos estos eventos, como la jornada de hoy, lo que hacen es sacudir para que salgan de esa zona, aunque cueste. Lo bueno por conocer siempre supone atravesar una etapa de frustración. Lo que quise mostrarles es que no hay un vacío,  hay un montón de opciones para planificar distinto, para armar la clase de otro modo, no es que dejo lo que conozco y después no sé qué hacer”.

Por último, Prat Gay recomendó a los docentes acercarse a la Asociación Educar, de la que es parte, que brinda capacitaciones sobre Neuroeducación y brinda material gratuito con el objetivo de llegar a la mayor cantidad de gente posible con un lenguaje científico pero sencillo: “La organización ayuda a las personas a recuperar su parte más humana a través del conocimiento, entender por qué respondo como respondo, por qué me pongo como me pongo y eso permite poder entender mejor al otro. El objetivo es que haya personas más empáticas,  que podamos ser ciudadanos más formados en valores y buenas personas, a ser nuestra mejor versión”.

Imagen: bcr.com.ar