Perspectiva: Diego Leal Fonseca

Diego Leal Fonseca inició su vida profesional en la Universidad de los Andes, como miembro del Laboratorio de Investigación y Desarrollo sobre Informática en Educación (LIDIE), donde trabajó como investigador y asesor hasta el año 2007. Desde Octubre de 2005 hasta Abril de 2008, estuvo a cargo del Proyecto Nacional de Uso de Medios y TIC en Educación Superior, del Ministerio de Educación de Colombia. Desde entonces trabajo como asesor del Ministerio en temas de incorporación de TIC e innovación, y consultor en temas de educación y aprendizaje apoyados con tecnología para gobiernos e instituciones educativas de Latinoamérica

“Mi objetivo/deseo es tratar de ayudar a cambiar el mundo, mediante la construcción de una nueva forma de relacionarnos, como sociedad, con el aprendizaje y el conocimiento”, destaca el especialista, quien aborda la teoría del conectivismo.

En 2004, George Siemens publicó un artículo en el que argumentaba que las tres grandes teorías de aprendizaje (conductismo, cognitivismo y constructivismo) fueron desarrolladas en una época en la que la tecnología no tenía un impacto tan notorio sobre muy diversos aspectos de nuestras vidas. Adicionalmente, indicaba que el contexto actual da un papel importante a la tecnología en el proceso de almacenamiento de información (e incluso de aprendizaje), así como al aprendizaje informal y a las organizaciones como entes que aprenden, aspectos que desde su perspectiva no son considerados por las teorías de aprendizaje clásicas.

Con esta antesala, Siemens presenta al conectivismo como una teoría alternativa que busca integrar los principios de varias teorías de otras áreas. El conectivismo toma su nombre, justamente, del énfasis en las conexiones, aspecto presentado como diferenciador frente al conductismo, el cognitivismo y el constructivismo (cuyas palabras clave son la conducta, la cognición y la construcción, respectivamente). Las conexiones, junto con los nodos, constituyen redes en las cuales ocurre el aprendizaje en tres niveles diferentes.

El primero de ellos se refiere al nivel biológico pues nuestro cerebro es, efectivamente, una compleja red de relaciones entre neuronas. Un segundo nivel, llamado conceptual, sugiere que la profundidad de la comprensión está relacionada con la red conceptual que cada aprendiz forma, y con el grado de consistencia de las conexiones entre ideas y conceptos en un área disciplinar específica y el tercer nivel corresponde al ambiente social-externo de cada individuo. En este nivel, las relaciones que tenemos con otras personas y con la información externa se tornan esenciales para ampliar nuestro conocimiento.

“Estas ideas sobre el aprendizaje” indica Fonseca “corresponden a una concepción específica sobre lo que es el conocimiento, la cual es desarrollada por Stephen Downes (2006). El llamado conocimiento conectivo consiste en patrones distribuidos en una red de personas y de artefactos, que pueden cambiar con gran rapidez”. Para Downes, una red de conocimiento conectivo depende de la diversidad del nivel de conocimiento y experticia de cada nodo, exige un alto nivel de autonomía de los nodos, quienes actúan de acuerdo a sus propios valores y decisiones, estimula la interactividad entre la mayor cantidad de nodos, y por último, fomenta la apertura permitiendo el ingreso de todo tipo de perspectivas, sin descalificar ninguna de ellas por anticipado. En consecuencia, promover estas características se vuelve una actividad crítica para los procesos de aprendizaje.

Con respecto a si el conectivismo es o no una teoría de aprendizaje, “cuando se considera que el conocimiento se encuentra distribuido en una red y que el aprendizaje depende de la generación de conexiones a diferentes niveles, una implicación es que todos los miembros de una red de conocimiento conectivo están en igualdad de condiciones en cuanto a sus posibilidades de interacción. Esto obliga al docente a reconocerse como un nodo más de la red en lugar de verse como su protagonista central, e imaginar mecanismos mediante los cuales pueda ejercer influencia en ella en lugar de pretender controlarla, mientras promueve una distribución efectiva del rol docente en la red. En este sentido, se trata de dar responsabilidad a todos los participantes sobre su propio proceso y sobre el de los demás, y de que cada individuo se reconozca como aprendiz permanente” resalta el investigador.

Desde una perspectiva amplia, las ideas del conectivismo obligan a repensar las relaciones entre los actores de un proceso educativo, reconfigurando las relaciones de poder y el significado de la autoridad. “En mi experiencia de los últimos años he tenido la oportunidad de usar algunas de las ideas mencionadas anteriormente como principios de diseño de ambientes de aprendizaje presenciales y en línea. Tanto en talleres de desarrollo profesional docente como en cursos abiertos en línea (en donde cualquier persona puede acceder a actividades de aprendizaje en igualdad de condiciones con los participantes formalmente inscritos), las preguntas esenciales a las que me he enfrentado han sido: ¿cómo visibilizar el conocimiento que cada persona tiene (tanto para sí misma como para los demás)?, y ¿cómo estimular nuevas conexiones entre personas?. En otras palabras, cómo desarrollar los nodos y relaciones de la red. Las ideas del conectivismo, desde mi perspectiva, nos confrontan con el enorme potencial que tenemos actualmente para cultivar redes personales de gran alcance, así como con nuestra responsabilidad sobre ese proceso a nivel personal y docente. Las redes son la comprensión emergente de nuestro tiempo, y cada uno de nosotros tiene el reto de pensar cómo aprovechar esta nueva mirada del mundo para responder a los grandes problemas del momento histórico en el que nos encontramos. Esa es la tarea que nos queda” finalizó Fonseca.

Fuente: Relpe.org