Los retos de la dimensión social de las universidades en la era digital

Desde sus inicios, las instituciones de educación superior han tenido una inseparable dimensión social; sin embargo, desde la disrupción de las TIC, se ha mermado el reconocimiento de la Universidad por parte de la sociedad y, con ello, la confianza que los sectores público y privado depositan en sus actividades.

Algunos de los más importantes innovadores del Siglo XXI, como Steve Jobs y Mark Zuckerberg, dejaron la universidad para innovar por cuenta propia, incluso alejados de las grandes industrias. En consecuencia, desde el punto de vista de la sociedad, la educación superior dejó de ser necesaria para cambiar el mundo.

Las universidades siguen siendo un motor fundamental del progreso socioeconómico, pero la comunidad educativa debe trabajar para adaptar el sistema al nuevo paradigma social, tecnológico y laboral. En el marco del IV Encuentro Internacional de Rectores de Universia, celebrado en Salamanca los días 21 y 22 de mayo, los principales líderes académicos de todo el mundo han debatido sobre el fortalecimiento de la dimensión social de la Universidad.

La cooperación, pieza clave del progreso social

En un contexto donde la investigación académica parece no seguir el ritmo de la transformación tecnológica y laboral, es más necesario que nunca reflexionar para adaptar la enseñanza a las nuevas formas de entender el mundo.

Según Julio Fernández Techera, Rector de la Universidad Católica de Uruguay, la Universidad debe estimular la competitividad y la innovación mediante la cooperación con otros agentes de la sociedad. En el nuevo ecosistema, universidades, gobierno, empresas y sociedad civil deben dialogar y nutrirse mutuamente.

Aunque la cultura de las empresas es diferente a las de las universidades, Sally Mapstone, rectora de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), señala que es el momento de superar estas barreras y tender puentes para crear oportunidades. Las universidades desempeñan un papel esencial en la relación con el sector empresarial y de ambos depende la creación de iniciativas para la empleabilidad de los egresados.

Formar para el mundo del mañana

Hoy, la Universidad no solo forma a profesionales más capacitados para el mercado laboral, sino a ciudadanos cultos, libres, críticos y solidarios. El objetivo es contribuir a una sociedad más inclusiva, con opciones de empleo estable y cualificado, responsabilidad social y mayor conciencia medioambiental.

La educación superior debe orientar a los estudiantes hacia problemas reales de la sociedad. Por eso, la orientación hacia el emprendimiento y la innovación son los dos pilares sobre los que se asienta la formación del futuro. Los profesionales del Siglo XXI necesitan ser creativos, tomar decisiones y pensar nuevos productos. Asimismo, las universidades deben enseñar la realidad social y las oportunidades de crear valor, así como contenido ético para entender las consecuencias de las innovaciones.

¿Qué factores dificultan la innovación?

Cecilia Paredes, rectora de la Escuela Politécnica del Litoral, ESPOL (Ecuador), destaca varias circunstancias que dificultan la innovación en las universidades: por un lado, la falta de apoyo por parte de las instituciones públicas, sobre todo en materia de financiación. Por otra parte, cierta carencia de confianza del sector privado en la investigación académica y, por último, la insuficiente la cooperación entre los territorios.

Para atajar estos problemas, los académicos coinciden en que es necesario informar de la labor investigadora de las universidades y promocionar de manera más efectiva sus avances. Asimismo, señalan la necesidad de promover nuevos espacios para la identificación de las necesidades sociales, como, por ejemplo, las redes sociales.

Fuente: Universia España

Imagen: archivo de imágenes