Carina Cabo

Leer y disfrutar, ambos en el mismo camino

La lectura  comprende una serie de procesos complejos que involucran la comprensión; no es sólo decodificar un texto, es decir, identificar un conjunto de signos gráficos y expresarlos oralmente, sino que se necesita del dominio de ciertas habilidades para saber leer.

Las ventajas de la lectura son muchas y variadas: desarrolla el sentido crítico, mejora el lenguaje, estimula la creatividad, despierta intereses y agiliza la mente. Estos son sólo algunas de las posibilidades que brinda en un mundo tan vasto, en el cual los libros se convierten en plataformas para la libertad de expresión. A través de ellos, se recibe información variada y permite ir conociendo lo que otros hacen y despertar intereses en actividades desconocidas, quizás, hasta el momento.

Sin embargo, a  pesar que nadie discute ni contradice dichas premisas, no todos leen. La cuestión, entonces, es cómo promover la lectura en un mundo digital y plagado de iconografías.

En primer lugar, hay que reconocer que el proceso lector no comienza en la escuela, sino que hay una prehistoria de la lectura que debe empezar en el hogar. Leer cuentos cortos, con imágenes, podrá ser la primera tarea para niños pequeños, al menos diez minutos diarios. Esto irá dejando huella para entrar al mundo de la lectura de cuentos más largos y novelas cuando crezcan.

Pero también hay prácticas que se pueden  hacer desde la escuela y traerán grandes beneficios, más allá del acceso al mundo de la cultura. Obtener más información, mejorar la escritura, estimular la curiosidad y establecer buenas relaciones humanas podrán ser los primeros objetivos para trabajar la lectura de textos – en papel o digitales- en clase.

Cómo promover la lectura en el aula:

  • Tener y usar buenas bibliotecas, con muchos libros y de temáticas
  • Dar opciones de lectura, tales como comics u otros formatos no tradicionales.
  • Promover el día de la lectura, actividad propicia para hacer con otros grupos. Se podrían usar las redes sociales, tales como Twitter, donde en 140 caracteres deben explicitar ideas principales de la obra.
  • Fomentar el día de la poesía. Durante esa jornada, se lee poesía de autores lationamericanos, por ejemplo, y se investiga su biografía.
  • Proponer Encuentros con autores jóvenes. Durante una fecha, trabajar con otras escuelas, donde se leen las producciones realizadas en clase.
  • Propiciar Exposiciones orales. A partir de un texto, los alumnos podrán explicar y dar opinión personal de lo leído.
  • Debatir en foros literarios a través de plataformas digitales.
  • Realizar Debates grupales. Proponer que dos compañeros lean autores teóricamente contrapuestos y expongan las ideas frente a sus compañeros.
  • Teatralizar y/ o ilustrar lo leído. Una vez finalizado un texto, lo estudiantes podrán hacer una escena explicitando las lecturas.

No a todos los niños alguien les han leído alguna vez, quizás la escuela sea la única posibilidad de acceso a un mundo nuevo para ellos. No se puede desaprovechar la oportunidad de democratizar la cultura. El libro –en cualquier formato- permite evadirnos de las preocupaciones cotidianas y acceder al universo literario, más metafórico y con muchos relatos posibles.

Imagen: blog.readingeggs.com