Carina Cabo

Las netbook en el aula: deudas pendientes

Según datos oficiales, se entregaron unas 3 millones de netbooks en las escuelas secundarias de gestión estatal; pero, sin embargo este hecho no impactó en la escuela tal como se preveía.  Sumado a esto, el 83% de los docentes asegura no haber recibido capacitación sobre el uso pedagógico de la computadora, según indica una encuesta de la Unidad de Planeamiento Estratégico del gobierno nacional (con apoyo de IIPE-UNESCO), sobre 2.400 casos.  Más allá que el Ministerio de educación de Nación ofrece una especialización en tecnologías gratuita, a la cual muchos profesores nos hemos sumado, pareciera que no alcanza para lograr la masividad y la huella que el Programa Conectar Igualdad merece. Este programa, enfocado al nivel secundario y formación docente, a diferencia de Uruguay y Brasil, los cuales apuntan a todos los niveles educativos y el resto de los países sólo al nivel primario, no provocó cambios al interior de la escuela. Pese al esfuerzo, en la Argentina se sabe poco sobre el impacto de las netbooks en la calidad educativa.

Y, si bien los chicos usan sus máquinas portátiles, comúnmente sólo lo hacen para buscar información en Google y, lejos de  indagar acerca de las propuestas que la web propone, se quedan con la primera respuesta que encuentran. Es decir, muchos alumnos no están en condiciones de hacer un uso eficaz de la PC y de Internet.

Como corolario solo queda decir que se necesita un cambio didáctico y académico más que instrumental, con un lugar primordial de la acción docente en este proceso.

Si bien es función de la escuela la alfabetización digital, es necesario saber que hay diferentes puntos de partida ya que contamos con una generación que nació con la computadora abajo del brazo, pero no todos tienen a su alcance múltiples pantallas; entonces, algunos alumnos cuentan con herramientas claras a la hora de usar los dispositivos tecnológicos y otros deben superar el mero uso técnico.

No cabe dudas que es responsabilidad de la escuela que los educandos tengan un espíritu crítico ante la información de Internet, pero no hay que olvidar la función que cumple la familia, espacio simbólico donde el niño va alfabetizándose en los primeros años de vida. Entonces, en consecuencia, según los  contextos socioculturales en los que los más chicos están inmersos,  algunos usan la tecnología para entretenerse y otros pueden ir haciendo otros recorridos que impliquen otras habilidades cognitivas. En función de ello, la institución educativa, desde el nivel inicial debe promover lecturas críticas, incentivar la producción de textos más ricos, enseñar a leer imágenes, entre otras tantas funciones que le corresponden a tal fin. No todo lo que está en Internet es bueno ni malo; por ende, enseñar a jerarquizar las fuentes y ser críticos con el origen de la información es fundamental en el aula.

Con sus netbooks en mano, los estudiantes necesitan una guía y una mediación para el consumo de información. El docente será quien pueda mediar y construir con ellos el conocimiento, será quien podrá generar cambios al interior del aula y podrá graduar el uso de los equipos de acuerdo con sus propios objetivos, su trayecto de formación personal y la realidad de su clase.

Cada docente deberá ir probando nuevas formas de enseñar y aprender con TIC y superar la visión de la computadora como un distractor del trabajo habitual del aula. Para ello deberá estar formado y capacitado en la enseñanza de tecnología, con sustentos epistemológicos y didácticos a la hora de ponerlos en práctica en la clase. El trabajo colectivo intra o internstitucional es una de las formas más recomendables para optimizar  la tarea docente. La experiencia de otros, podrá ser la base o el disparador para pensar otras estrategias al interior del aula. Gestión institucional y compromiso individual son la dupla perfecta para provocar el clivaje no sólo en la escuela sino también en la sociedad.

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