La escuela rural que puede ganar un millón de pesos por su compromiso con la salud

Una capilla, un club, una vieja estación ferroviaria donde ya no pasa el tren, es lo único que rodea a la Escuela rural Nro 35, Mapis, que se encuentra a 130 km de Olavarría, la cabecera del distrito, lejos de toda urbanización.

La escuela tiene 11 alumnos en primaria y 6 en el jardín. Silvana Anaurdo, su directora, trabaja como personal único, dando clases a alumnos de 1ero a 6to en un mismo salón, en un pluriaño, que cuenta además con docentes de áreas especiales que van solo una vez por semana.

“Enseñar en la escuela rural es lo más enriquecedor que puede haber. Se genera un intercambio muy valioso con los alumnos porque, al trabajar todos en el mismo salón, los alumnos que ya saben enseñan a los otros, se recuperan saberes previos. El chico siempre vuelve siempre a lo que aprendió”, cuenta la directora.

Una señal de alarma

En 2014, hubo un caso de zoonosis en la zona. Un de empleado rural de un campo  cercano falleció por carbunco, una enfermedad infecciosa transmitida por ganado vacuno, caprino, porcino y ovino, y en los suelos, donde se encuentra en forma de espora. Este caso encendió las alarmas y a la directora se le ocurrió comenzar a trabajar con la comunidad para concientizar del peligro que pueden ocasionar este tipo de enfermedades.

“Estamos muy solos por eso es muy importante hacernos escuchar, trabajar con propuestas innovadoras y que estén siempre relacionadas con la comunidad y los organismos. No todo se aprende en la escuela, ahí no están todos los saberes, hay que salir”, expresó la directora y contó que a partir de ahí organizaron la primera jornada de zoonosis, con la Dirección de Zoonosis de la Provincia, y con la UNICEN, Universidad del Centro de Tandil, con profesionales de veterinaria y medicina.

“Participó toda la comunidad, alumnos, padres. Trabajamos un día completo donde se informó cada una de las zoonosis a través de postas, se hicieron juegos para niños y adultos y extracciones de sangre para analizar si alguno tenía leptospirosis”, contó Anaurdo, quien trabaja en la dirección de la escuela desde 2009.

Hidatidosis, una enfermedad a erradicar

En 2015 muere un nene de 6 años en Olavarría por un caso de hidatidosis. Cuando se difunde la noticia, nadie sabía qué era esa enfermedad. Entonces se encendió nuevamente la alarma y se puso en marcha un trabajo de concientización específico de esta enfermedad. “Nos informamos primero, porque no somos especialistas en medicina o veterinaria, sobre cómo es la enfermedad y además como poder explicarla”, contó la titular de la escuela rural.

La hidatidosis es una peligrosa zoonosis endémica que se contagia de ovejas a perros y de estos a humanos. “Estamos en un ámbito rural donde es muy característico que las familias tengan mucha cantidad de perros para el trabajo y para compañía. En la provincia de Buenos Aires, del centro para abajo y el sur de la Patagonia hay gran cantidad de ovejas que se crían directamente para consumo humano. Entonces el perro al comer las vísceras del ovino se contagia del parásito y luego contamina su entorno y a las personas”, detalla Anaurdo.

El contagio de las personas se ocasiona por la ingesta de los huevos de los parásitos en aguas contaminadas, alimentos mal lavados o el propio contacto con el perro no desparasitado. Quienes padecen este mal desarrollan quistes en distintas partes del cuerpo que pueden comprometer el funcionamiento de órganos con diversos grados de gravedad.

“En Argentina se operan dos quistes hidatídicos por día y uno de esos es en provincia de Buenos Aires. Es  la enfermedad zoonótica que tiene más cantidad de casos”, revela la directora.

Relevamiento de la zona

El trabajo con los alumnos de primaria fue planificado y metódico. Los chicos hicieron encuestas a las familias para saber qué cantidad de perros tenían por hogar, y el número obtenido fue muy alto. A partir de ahí tabularon los datos y comenzaron a hacer fichas de control.

Según la cantidad de perros y su peso, organizaron el suministro de las pastillas para desparasitarlos, cada 45 días. “Los chicos trabajaron de a dos y son responsables de una o dos familias. Se encargan de avisar las fechas y entregar las pastillas. Tienen todo anotado en un calendario en el aula. Cuando hay vacaciones también tienen que prever que en ese tiempo tienen que quedar cubiertas las familias”, cuenta la directora.

También se organizó una segunda jornada de prevención, que fue exclusiva sobre hidatidosis. “Hicimos un correcto lavado de manos que sirve para prevenir todas las enfermedades y el análisis parasitológico de los perros, también vinieron profesionales exclusivamente para ese trabajo y se hicieron ecografías en los adultos para determinar si alguien tenía algún quiste”, contó la docente de primaria.

La campaña que logró un puesto de salud

Otra necesidad que comenzaron a notar es la falta de un centro de atención primaria para la zona: “La escuela no tiene una ciudad cercana, hay solo algunos pueblitos chicos con algunas salas de salud, entonces considerábamos que para para urgencias en el campo era bueno tener un centro de salud con una asistencia al menos una vez por semana. Lo pedimos en 2015 y lo logramos, ahora tenemos un puesto que funciona en una de las salas de la estación ferroviaria”, contó con orgullo Silvana.

“Ese año también nos llegó una propuesta de la radio para hacer spots y los temas eran a elección de cada institución. Nosotros elegimos hacer spots sobre prevención y ganamos el primer premio. Los chicos fueron a la radio a grabarlos en vivo, fue muy enriquecedor”, continúa contando.

Una nominación que vale oro

Desde hace tres años, el Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia entrega el premio “Maestros argentinos”, que reconoce la labor de equipos de educadores del país. la Escuela Nro 35 se encuentra entre los los 10 finalistas de los 1.400 proyectos que respondieron a la convocatoria.

El primer premio obtendrá la suma de un millón de pesos, sin embargo, todos los finalistas recibirán un reconocimiento económico. El dinero será transferido a la escuela y deberá ser utilizado para fortalecer o expandir el proyecto premiado a través de la compra de materiales pedagógicos y/o equipamiento tecnológico, o para la formación del equipo docente involucrado.

“Tenemos que empezar por los chicos si queremos que los grandes nos escuchen. Lo que queremos es educar, concientizar y prevenir. Proyectamos armar una red de escuelas para replicar lo que estamos haciendo nosotros y usaríamos el dinero para llevarlo a cabo”, cuenta la directora.