Educando para una movilidad sustentable

Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre ciclo-inclusión en América Latina, Rosario es la ciudad con mayor índice de viajes en bicicletas de toda esta región y el Caribe, ubicándose por encima de Bogotá, Río de Janeiro, Buenos Aires, México DF y Medellín , todas reconocidas por el aumento de su número de ciclistas en los últimos años.

En este marco, uno de los proyectos que se suma a las políticas locales de infraestructura, como la construcción de más de 100km de ciclovías, para el fomento del ciclismo es Rosario en Bici. Esta iniciativa fue creada por la Organización sin Fines de Lucro STS Rosario y, junto a Carpoolear y distintos talleres, forma parte de un conjunto de ideas que promueven el desarrollo de distintas actividades con la sustentabilidad como bandera.

El proyecto Rosario en Bici acompañó un cambio de conciencia masivo en la ciudad, que cada vez se contagia más. “Lo creamos para lograr que la bicicleta tome un rol fundamental en el transporte diario y que sea aceptada como modo de transporte. Queremos eliminar la concepción de que la bici es sólo una actividad recreativa, y posicionarla como verdadera alternativa y solución a los problemas de movilidad. No queremos convencer a la gente de que use la bicicleta, simplemente pretendemos que la prueben: la bici después convence sola”, comenta Pablo Frontalini, ingeniero mecánico y uno de los miembros del equipo.

El uso de bicicleta, además de evitar las consecuencias de la combustión, contribuye a la salud integral de la población ya que disminuye el sedentarismo y promueve una actividad aeróbica. “Es mucho más sustentable que muchas otras actividades que se hacen para mostrar y tienen más costo. Es un cambio de mentalidad muy profundo. Cómo se mueve la gente es un tema muy importante para una ciudad”, cuenta Tayavek Reynoso, también ingeniero mecánico e integrante del proyecto.

“Una vez que creamos Rosario en Bici empezamos a pensar qué podíamos hacer para fortalecer al usuario. Así fue que generamos herramientas que permitieron usar la bicicleta de una forma más fácil, derribando mitos. Tenemos mucha información disponible en nuestra web (www.rosarioenbici.com) y lanzamos una app para Android con nuestro mapa ciclista, con las ciclovias, bicicleterías, lugares donde dejar la bici y negocios de la Red. Creamos un grupo de comercios amigos de la bicicleta que ofrecen lugar para dejarla y descuentos a quienes vayan en ella”, expresa Pablo.

El Taller STS

Este es otro de los proyectos que lleva a cabo la ONG y tiene tres ramas: brinda charlas, cursos, talleres y capacitaciones principalmente enfocados en aumentar la resiliencia de la sociedad (ecología, sustentabilidad, energías renovables, oficios, etc.); ofrece servicios profesionales de ingeniería y arquitectura que aportan soluciones integrales con la finalidad de reducir el impacto ambiental de distintas actividades; y ofrece productos como calefones solares, paneles solares, aerogeneradores y todos los dispositivos necesarios para la correcta instalación de equipos de generación de energías alternativas. “El Taller STS funciona como una empresa y surgió para profundizar el impacto de nuestras acciones más allá del voluntariado y poder vivir de eso. La intención es que el taller alimente a su vez a la ONG”, cuenta Frontalini.

“La mayor parte de la actividad se reparte en dos áreas. Por un lado, las capacitaciones y cursos que dictamos en el taller, y por el otro, la instalación de sistemas de energías renovables. Lo que más hacemos es la instalación de energía solar térmica, para el calentamiento de agua. Trabajamos tanto para particulares, empresas, organizaciones sociales, como para el Estado. Ahora estamos dictando un curso de deshidratadores solares en escuelas agrotécnicas y otras instituciones de lugares pequeños de la provincia. Les enseñamos teoría sobre energía solar, cómo funciona el aparato y construimos uno para que quede en la institución”, cuenta Tayavek Reynoso, ingeniero mecánico e integrante del proyecto.

En relación a los destinatarios de las iniciativas educativas, Pablo Frontalini comenta que “hay gente que viene a buscar un oficio nuevo, una oportunidad. Están los que vienen para seguir formándose y para complementar sus carreras técnicas y les brindamos un enfoque diferente a lo que ya están haciendo”. “Por ejemplo, estamos dictando cursos de Tecnología de la Madera aplicada a la construcción, que no es únicamente un curso de carpintería si no que fomentamos el uso de técnicas de construcción alternativas. También tenemos un curso de Reciclado de Muebles que apunta a que las personas puedan reutilizar lo que tienen y no se compren otras cosas. Siempre orientamos las capacitaciones a algo que despierte otras formas de uso y aprovechamiento”, agrega.

Además, el Taller dicta cursos de instalación de calefones solares del que participan gasistas, plomeros, arquitectos e ingenieros, que luego aplican este saber a su profesión. “Acá en Rosario, como tenemos gas natural y es muy barato, no hay tanta demanda de calefones solares y en lugares alejados donde no hay gas natural, aún es un tanto desconocido. De igual modo, estamos viendo que empieza a haber un crecimiento en la instalación de calefones. En estos temas siempre uno tiene que ser el primero en animarse y después lo van siguiendo los demás”, explica Tayavek. También se capacita en instalación de energía solar fotovoltaica, de energía solar térmica y de techos verdes. En este último, se aborda el concepto de bioarquitectura, analizando qué variables hay en el diseño de una casa para el aprovechamiento de energía.

Las formaciones que se dictan en el taller tratan de suplir los huecos que dejan las carreras universitarias. En palabras de Tayavek: “A muchos profesionales les pasa que los clientes le piden instalar este tipo de sistemas de energías renovables y no tienen conocimiento”. Este desconocimiento luego se plasma en el modo en que se diseñan y ejecutan proyectos. “Así como uno no lava la ropa un día lluvioso porque no se va a secar y va a tener que volver a hacerlo porque agarra olor, ese mismo sentido común de ahorro de energía es el que se diagrama en un proceso industrial al adaptarlo a energía solar, por ejemplo. Si tuviésemos menos disponibilidad energética, buscaríamos la forma de cuidarla y ahorrarla”, afirma.

Sobre STS Rosario

Es una incubadora de emprendimientos tecnológicos que surgió hace 7 años por la vocación y dedicación de jóvenes profesionales y estudiantes de diversas carreras que se reunieron con una misión: hacer a la ciudad más sustentable. Mediante la capacitación, el desarrollo e implementación de Soluciones Tecnológicas Sustentables, diseñan proyectos en materia de movilidad y energías renovables que tengan el menor impacto ambiental posible.

“El objetivo es desarrollar proyectos que aporten a la resiliencia de la ciudad”, expresa Fernando Bertoni y explica que desde la ONG fomentan el aprovechamiento de energías alternativas en los procesos productivos para reducir los costos e impactos ambientales. “Hicimos capacitaciones tanto para profesionales que trabajan en industrias grandes, como para niños en talleres de escuelas. Cuando hablás con el profesional te dice ´Sí, lo voy a tener en cuenta´, pero sabe que es difícil modificar esto. En cambio, cuando hablás con un niño, te mira y no se sorprende de lo que le estás contando, le parece lógico, algo obvio que tiene que hacerse. Evidentemente falta un recorrido para hacer que todas estas cosas sean ´obvias´”.

Imagen: www.facebook.com/RosarioEnBici