Educación libre: aprender conectados con nosotros mismos

Pensar en la palabra “libertad” dentro de un entorno de aprendizaje, resuena desafiante y revolucionario. Un concepto con tantas reminiscencias a falta de control, desobediencia y caos, no pareciera poder convivir con lo que llamamos hoy educación formal. Sin embargo, Cristina Romero, gestora y maestra acompañante en la Escola Liberi, una escuela no directiva para niños de 6 a 12 años abierta también a sus familias en Barcelona, sostiene que “la educación es acompañar al niño para que sean lo que han venido a ser”.

Romero, quien además es escritora de numerosos libros, estuvo en Rosario, invitada por el Movimiento Montessori Rosario y La Casita, para dictar una charla abierta en donde se abordaron de manera reflexiva los principales ejes de la educación libre presentes tanto en los procesos de crianza como de educación.

“El niño no debe ser lo que el adulto quiere moldear, a su conveniencia o según sus propias ideas. Cada niño ha venido a ser algo diferente y no tiene ningún sentido que todos se acomoden a unos moldes rígidos que quizás no tengan nada que ver con lo que van a necesitar cuando lleguen a adultos. No sabemos qué mundo van a necesitar, qué herramientas van a tener que desplegar”, explica la educadora española.

“El adulto impone, por edad o porque piensa que al niño ahora le toca aprender eso. La Neurociencias ya lo dice, aprendemos lo que nos apasiona y lo aprendemos mucho más fácil que lo que el otro nos dice que nos toca aprender”, sostiene Romero y agrega: “Se le transmite a cada niño y joven que pasa por esa educación que ya es valioso tal y como es, se lo despoja de expectativas y de juicio, que es algo que está en todas las escuelas tradicionales. Se trata de que cada niño esté muy empoderado en lo que ya es y de ahí pueda ir eligiendo lo que es más apasionante aprender o ir construyendo”.

Programa interno de aprendizaje

La educación libre se basa en la premisa de que cada niño tiene su programa interno de aprendizaje. “Por ejemplo, si a mí me apasionaba escribir, apoyarme en eso, darme los recursos que yo vaya necesitando en el camino, pero no obligarme a ser economista”, explica Romero y agrega que muchas veces este tipo de metodología se malinterpreta y “la gente piensa que estamos acompañando niños salvajes. Estamos acompañando niños que estén más conectados con ellos mismos, a lo que necesita su cuerpo para sentirse en bienestar, moverse libres, respetar sus necesidades básicas, estar en un lugar de naturaleza, en vez de un lugar cerrado de cuatro paredes, sentados”.

“Hay personas que creen que en la educación libre todo vale y que el niño está en el centro y que lo importante es lo que él diga o pida. La educación libre acompaña al niño con límites. Así el niño conoce sus propios límites y los del otro”, cuenta la especialista.

Consultada respecto a las similitudes y diferencias con la Educación Montessori, Romero explica: “Es una educación directiva, que aunque tiene unos materiales estupendos que favorecen el aprendizaje autónomo, se parece mucho a decirle al niño lo que le conviene a aprender en cada momento. La educación libre recoge los materiales Montessori pero acompaña al niño desde una mirada donde le da mucho valor al juego libre, simbólico, la parte artística, creativa y que cada niño con ese material pueda ir construyendo ese programa interno que trae él”.

Educar desde el origen

Tal como cuenta la maestra española, la educación libre tiene muchísimos años y en algunas ciudades del mundo, como en Inglaterra y Estados Unidos, ya son adultos los que pasaron por ese tipo de educación. “No es algo que inventamos en España, es algo anterior a la civilización. Los antiguos poblados, tribus, ya aprendían así. Confiaban en el niño, que por estar en contacto con adultos iba aprendiendo, porque está en su naturaleza aprender, no se les decía ´ahora aprende esto que sabemos los adultos´. Se apasionaban por algo y lo aprendían”.

Según la educadora, este tipo de pedagogía está creciendo con mucha más fuerza porque cada vez hay más personas que están viendo que este sistema sirve, en todos los niveles. “No tiene sentido enseñar desde otro lugar que no sea desde el origen, que esos niños puedan crecer desde un lugar mucho más conectados hace que luego puedan tomar mejores decisiones”.

Naturaleza y afecto

La educación libre se aplica tanto en inicial y primaria, como en secundaria. Respecto a la forma en que se materializa este tipo de proyecto, la educadora cuenta: “El espacio de cualquier escuela libre del mundo es un lugar es muy importante y la naturaleza tiene un lugar muy presente. Eso ya favorece un bienestar intrínseco cuando alguien llega ahí. Luego las propuestas de actividades  y materiales son eso, propuestas, sugerencias, pero no está obligado a hacer. Se le da mucho valor al deseo del niño de ir recorriendo su propio programa. El afecto y el amor están muy presentes”.

Otro aspecto importante en la educación libre es que el rol de la familia es determinante, como cuenta Romero: “Esta sociedad la que ha creado que los chicos necesiten ir a la escuela mientras la familia vuelve al sistema productivo, pero los niños lo que necesitan es crecer con otros chicos de diferentes edades y con adultos que los amen, que los acompañen en lo que quieran aprender”.

Consultada respecto a la nueva era digital, Romero sostiene que la educación libre busca mucho el contacto con lo real, con la naturaleza, no con lo virtual. “Estamos viviendo una época muy tecnológica que nos aleja mucho del cuerpo y nos lleva a la cabeza. Cada uno se mete adentro, en su realidad virtual y deja de darle valor a esa conexión con el mundo”.

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