¿Cómo ayuda una pantalla interactiva a mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje?

Cuando se habla de implementar las TIC de forma exitosa, lo primero que se debe hacer es definir las estrategias metodológicas y, a partir de ahí, valorar las necesidades tecnológicas del centro. Aunque mucha gente piense que la tendencia tecnológica en educación son las tabletas, éstas no pueden reemplazar los beneficios que aporta una pantalla interactiva. Las pizarras digitales logran centrar la atención de los alumnos en los diferentes momentos del proceso pedagógico y así, consolidar el aprendizaje, según lo que plantea el portal educaciontrespuntocero.com.

Además, hay que tener en cuenta que nuestro cerebro recuerda seis veces más los conceptos explicados con imágenes, así como el factor interactivo que aporta una mayor asimilación.

Consejos para elegir una pantalla interactiva

A la hora de elegir el dispositivo que mejor se adapte al aula se debe tener en cuenta varios aspectos:

  • Las ventajas que ofrece el uso de una pantalla plana interactiva frente a un proyector. Estos dispositivos consiguen un retorno de la inversión al no tener que reemplazar las bombillas y eliminan distracciones como sombras o ruidos.
  • La interactividad. Cuando se ve a un profesor o a un alumno dibujar e interactuar con el contenido se produce un aprendizaje más significativo que simplemente explicar algo sobre una imagen proyectada.
  • Paneles específicos para educación. Se debe buscar un panel interactivo diseñado para el ámbito educativo, que ofrezca una experiencia táctil precisa, natural y receptiva de punta a punta, y, además, que cuente con una definición y calidad visual 4K y HD para mantener la atención del alumnado. También debe fomentar más oportunidades de colaboración, por ejemplo, con el uso de rotuladores con los que se pueda escribir de forma independiente. Además de facilitar una experiencia lo más intuitiva posible y ser compatible con mini PC.

Elegir un único software

En cuanto a su software, es preciso elegir aquél que apoye diferentes estrategias pedagógicas y que favorezca la flexibilidad a la hora de pasar de una metodología a otra y sin necesidad de marear al docente. Por ello, es importante que sea bidireccional, favoreciendo la posibilidad de que los alumnos envíen texto o imágenes desde sus dispositivos a la pizarra, y que permita un aprendizaje basado en el juego, con actividades motivadoras y divertidas que apoyen los diferentes estilos de aprendizaje.

Además de otros tipos de metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, personalizado, colaborativo y que pueda ser utilizado dentro y fuera del aula, permitiendo a los alumnos seguir conectados y aprendiendo en cualquier lugar y momento.

En definitiva, se debe buscar una plataforma de software que permita trabajar en diferentes soportes y que comunique todos los dispositivos del aula y que ofrezca al docente la posibilidad de crear contenido en minutos y de una manera intuitiva, a través del uso de plantillas de actividades personalizables y con acceso a recursos gratuitos y una comunidad docente.

Imagen: colegiomontpellier.net