Autismo: la UNR lleva adelante un programa de capacitación para padres

La Especialización en Neurología Infantil de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario desarrolló un proyecto de extensión para colaborar en el tratamiento de niños y adolescentes con estos trastornos de origen neurobiológico que se definen por la presencia o ausencia de una constelación de síntomas, como deficiencias cualitativas en la interacción social y en la comunicación verbal y no verbal, patrones de comportamiento repetitivo y estereotipado, y un repertorio restringido de intereses y actividades, según comunicó el portal argentinainvestiga.edu.ar.

La organización Mundial de la Salud (OMS) define a los TEA como un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo. Estas afecciones están incluidas en la categoría de los trastornos generalizados del desarrollo, dentro de la categoría más general de los trastornos mentales y del comportamiento establecida en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (Décima Revisión). TEA es un término genérico que abarca cuadros tales como el autismo infantil, el autismo atípico y el Síndrome de Asperger.

El nivel intelectual varía mucho de un caso a otro, y va desde un deterioro profundo hasta casos con aptitudes cognitivas altas. Los afectados por TEA presentan a menudo afecciones comórbidas, como epilepsia, depresión, ansiedad y trastorno de déficit de atención e hiperactividad. La prevalencia es de uno sobre 88, afecta a todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos y suele ser más frecuente en niños que en niñas. “El diagnóstico representa un desafío, dado que no se expresa a través de un marcador biológico ni bioquímico específico, por lo que habitualmente no se completa hasta pasados los dos o tres años de reconocidos los síntomas”, explica a Argentina Investiga la directora de la Especialización en Neurología Infantil Carrera, doctora Anahí Luque.

La importancia de un diagnóstico temprano radica en que “una intervención intensiva, conductual, educativa e interdisciplinaria puede producir un impacto positivo en la evolución a largo plazo y permitir la inclusión escolar, social y laboral de los pacientes”, expresa Luque.

En el esquema de tratamiento requerido, los padres cumplen una función importante y sin ellos es poco probable que los beneficios puedan sostenerse. “Su participación aporta para mejorar las habilidades, reducir la co-morbilidad y consolidar la confianza familiar a través de la optimización del conocimiento adquirido”, sostiene la psicopedagoga Arianna Gervaso.

Con el objetivo de fortalecer la función de los padres, proporcionarles herramientas para comprender, modelar conductas y defender los derechos a la salud de estos niños, se llevó a cabo el Proyecto de Extensión en el Hospital Provincial del Centenario.

Se conformó un equipo de tres psicopedagogos, una fonoaudióloga, una psicóloga, una médica especialista en neurología infantil y una alumna del Centro de Práctica del Hospital, que capacitó a un grupo de “facilitadores”, integrado por estudiantes avanzados de Medicina. Luego, se convocó a familias de niños con TEA pertenecientes a grupos de alta vulnerabilidad socioeconómica/educativa y sin cobertura a través del Programa Federal de Salud o de Obras Sociales.

En una primera etapa se realizaron encuentros para promover el apoyo mutuo y registrar las necesidades. Después, se implementó un Programa Educativo Individual, diseñado de acuerdo a las habilidades del niño/adolescente, puntuadas según la escala de comportamiento adaptativo de Vineland. Ésta permite la evaluación del estado de desarrollo mental, social y psicomotor, desde el nacimiento hasta los 25 años o más. Valora retrasos y disfuncionalidades del desarrollo según la edad y grupo cultural, con énfasis en la conducta adaptativa, necesaria para el desempeño de las actividades de la vida diaria, bases de la autonomía personal y social.

Los resultados fueron evaluados a través de la comparación de parámetros comportamentales, registrados al inicio y al finalizar el proyecto. “La totalidad de los padres y cuidadores indicaron haber puesto en marcha los recursos propuestos por los profesionales y recalcaron haber obtenido resultados positivos”, afirman las especialistas. Entre ellos, mayor independencia, aceptación de actividades y aumento de colaboración por parte de la institución escolar. Todos observaron cambios favorables en la adquisición de hábitos de la vida diaria, aceptación de normas, límites o reglas de juegos, aumento de habilidades de interacción social y comunicación.

En el marco de la campaña “La UNR también habla de autismo” que se realiza en el mes de abril, todos los martes de 10 a 11, el equipo de Neurología Infantil realiza una Asesoría en la Ex Sala 7 del Hospital Provincial del Centenario. El espacio está destinado a brindar conocimientos sobre los indicadores del desarrollo neurológico, escuchar la preocupación de padres o cuidadores, observar la conducta del niño, identificar desviaciones y retrasos y sus causas probables, derivar sin demoras a centros especializados de atención interdisciplinaria, acompañar al grupo familiar, monitorizar logros y dificultades, reconocer y defender la neurodiversidad y sus derechos.

Imagen: diarioavance.com