Una rosarina Nobel de la Paz

La científica rosarina Alejandra Suárez forma parte del equipo que el pasado 10 de diciembre recibió el Premio Nobel de la Paz otorgado por el Comité Nobel. El prestigioso premio, que no pocas veces estuvo involucrado en polémicas, fue este año para la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (Opaq), organismo que desempeña un papel clave en el desmantelamiento del arsenal químico sirio, que fue distinguido “por sus amplios esfuerzos para eliminar las armas químicas”.

“Los sucesos recientes en Siria, donde han vuelto a ser usadas armas químicas, pusieron de nuevo de manifiesto la necesidad de incrementar los esfuerzos para eliminarlas”, explicó Thorbjorn Jagland, secretario del Comité Nobel, en octubre pasado, al conocerse la decisión.

El fallo del Comité señala que todavía existen países que no firmaron la Convención contra las Armas Químicas y destaca que otros, como Estados Unidos y Rusia, no cumplieron los plazos para eliminar sus arsenales. El galardón es un reconocimiento a la contribución del organismo “a la paz mundial durante los últimos 16 años”, comentó, por su parte, el director general de la Opaq, el turco Ahmet Uzumcu. “Es también un reconocimiento a los esfuerzos de nuestro equipo actualmente desplegado en Siria, donde están haciendo un esfuerzo muy valiente para cumplir con su mandato”, añadió.

El Comité Nobel ha premiado muchas veces a organizaciones que buscan la destrucción de las armas nucleares. Ahora, con el actual galardón, “quiere contribuir a la eliminación de las armas químicas”, destacó Jagland.

La Opaq surgió de la Convención, adoptada en 1997, y tiene su sede en La Haya. Está suscripta por 190 Estados y incluyendo la flamante incorporación de Siria. Esta organización es la vigésimo quinta que recibe el premio desde 1901, cuando comenzaron a entregarse.

Este año hubo un récord de nominaciones al Nobel de la Paz: 259 (50 organizaciones y 209 individuos). En 2012, el galardón, dotado con ocho millones de coronas suecas (920.000 euros), había sido para la Unión Europea (UE), por “sus logros para el avance de la paz y la reconciliación en Europa, así como el establecimiento de la democracia y los derechos humanos en el viejo continente”.

Como ya es habitual, la decisión sorprendió a los medios debido a que eran varios los que se perfilaban como favoritos, entre ellos la joven paquistaní Malala Yusufzai, una adolescente de 16 años que el año pasado fue atacada a tiros por un grupo talibán por defender la educación femenina en su país.

La ceremonia de premiación se realizó el 10 de diciembre, en el aniversario del inventor de la dinamita y creador de los premios, Alfred Nobel.

La rosarina Alejandra Suárez forma parte del equipo galardonado. “Me siento muy orgullosa de poder aportar mi granito de arena; es una organización muy profesional, con mucho compromiso. Estando ahí uno ve cómo gente de distintas culturas, distintos idiomas, religiones y costumbres tenemos como meta la paz”, dijo al conocer la decisión del Comité Noruego, encargado de entregar el Nobel de la Paz, a diferencia del resto de los premios, que otorga la Academia Sueca.

La docente e investigadora sucedió en su cargo en la Opaq a otro rosarino, el profesor Rolando Spanevello, quien estuvo entre 2003 y 2009. Suárez es presidenta del Consejo Consultivo Científico de la organización ganadora del Premio Nobel de la Paz, docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y directora de la Escuela Universitaria de Química e investigadora del Conicet.

 

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Imagen: cuidandomicorazoncuidandomisdeseos.blogspot.com