Hasta el 26 de noviembre se puede visitar Epistolar en el MACRO

El procedimiento epistolar sirve como plataforma para el encuentro entre diversos artistas, obras y la institución a través de su colección contemporánea. Cuatro artistas sin obra dentro del patrimonio del museo son convocados a generar una propuesta específica utilizando la colección como herramienta. Así, estos cuatro remitentes dan comienzo a una relación en diferentes canales al designar una serie de destinatarios para cada uno. La estructura epistolar organiza un camino paralelo que abre nuevas dimensiones comunicativas y sensoriales. La tradición de la correspondencia se ha dinamizado dentro del territorio digital: el mail y las redes sociales como el twitter proponen una epistolaridad 2.0 sin modificar los fundamentos del procedimiento. Las cartas, entre declaraciones manifiestas y confesiones personales, como señala Juan
Jose Saer, entregan una conversación en forma de monólogos entrelazados. Este cruce de opiniones o historias, reales o ficcionales, ubican al lector en el espacio activo del tercero, en una conversación heterogénea.

“…El epistolar no es un género. Es más bien un procedimiento. Novela de género epistolar está mal dicho: hay una novela narrada en forma de correspondencia para lograr de ese modo una organización peculiar de los acontecimientos. La filosofía también se ha valido del procedimiento epistolar: Séneca, Pascal, Schiller, entre otros, han filosofado sobre moral, religión, estética, en forma de cartas. El procedimiento de la carta es un pretexto literario para encubrir formalmente un monólogo. […] El procedimiento epistolar tiene, por lo tanto, estructuras precisas y un margen de oscilación perfectamente limitado. Su elección no puede ser arbitraria. Quienes lo conciben como un género, pretenderán que sus posibilidades de utilización son infinitas.
No es así. En cierto modo, también la poesía y la novela son procedimientos. Pero eso queda para otra vez…”

Juan José Saer, Sobre el procedimiento epistolar, 1969

Máximo Jacoby desarrolla la curaduría de la muestra, como una práctica, una serie de conocimientos, ideas, intuiciones y acciones que colaboran y facilitan la gestación de proyectos junto a los artistas. Estudió artes en la UBA y desde el 2007 es curador del Centro Cultural Rojas/UBA. Entre varios proyectos, editó desde el allí el libro Como el amor junto a Valeria González, sobre arte argentino de los 90 y 2000. También, es curador del Festival Internacional de Diseño junto a Andrés Gribnicow.

 

Imagen: MACRO