El humor en la escuela

Por Carolina López Scondras. Docente, periodista y bibliotecaria.

 

En lineas generales los niños en la escuela no están a las carcajadas en recreos, ni en las aulas. No saben qué los divierte en contraposición a qué los entretiene. Tienen asimilado cómo enojar a otro, pero no cómo hacerlo divertir.

¿Las maestras mostramos felicidad? ¿Cómo nos ven los alumnos? ¿Nos ven sonrientes ocupadas por ver cómo divertirnos en nuestras horas de clase, o  a cara de perro? ¿Los adultos se ríen entre sí? ¿Hay momentos de baile, distensión y algarabía en las casas, en la calle, en los negocios?

Recuperar el sentido de la escuela como espacio divertido, literalmente, es una ardua tarea.

Lo primero que hacen los alumnos cuando tienen un rato es prenderse a los jueguitos e la computadora. Recreos, horas libres, comedores. Ante el pedido insistente de los chicos por hacerlo nos lleva a tener que fundamentar el por qué desde muchos lugares insistimos por erradicar la práctica

  • los abstrae
  • promueve la incomunicación entre pares
  • naturaliza la violencia

Pero lo más importante es que no se ríen.

No se ve que la computadora les cause gracia de reirse fuerte. Cierta vez, retirándoles las netbooks a la hora del almuerzo, uno de los niños justificó “pero así no molestamos”. Esa es, en realidad, la punta del ovillo. Los adultos que entregamos tecnología para que el niño no “moleste”, para que deje de ser niño e incomode con preguntas, se mueva, descubra y, en definitiva, sea niño.

Los niños de cuarto grado cierta vez teniendo todo el patio a disposición resolvieron jugar al poliladron y a la mancha, invitando a la maestra. Sólo tres alumnos se quedaron apartados con la computadora, inmóviles, aislados. La experiencia de verse a sí mismos reflejados en sus compañeros fue gratificante.

Alumnos de séptimo tuvieron que argumentar por escrito por qué debería dejarlos jugar:

“Me divierte porque tenés que matar y hay que subir de nivel. Juego todo el día en la computadora de mesa. Uso el libre office, facebook y youtube”.

“Me divierte porque hay que subir de nivel. Me lo descargo y juego las 24 horas del día. Para estudiar uso el libre office y el paint”.

“El candy crush se trata de caramelos y cuando hay tres iguales baja una fila. Me divierte porque es muy entretenido y juego tres veces al día hasta que se me acaban las vidas (25 minutos por juego). No es de la computadora, es del facebook” .

“Criminal case se trata de resolver casos policiales. Me divierte porque hay que buscar rastros de asesinatos, encarcelar ladrones. El juego es del facebook. Juego dos veces al día” (1 hora cada vez).

“GTA V. Tiene buenos gráficos y animaciones y parece muy real. Me entretiene por las diferentes armas, vehículos y animales. Se trata de matar y a veces entro en facebook. Me da gracia cuando juego on line y lo juego todo el día”.

Por otro lado, la computadora como herramienta de información y creación se usa poco. Quizás alguna de deformación fotográfica o programas de edición de audio o video que los invita a  imaginar.

A la hora de preguntarles qué páginas consumen para informarse hay una mezcla entre buscadores, páginas de creación colectiva (como la wikipedia), blogs, redes sociales, y repositorios (el rincón del vago), pero sin distinción entre una y otra, carecen de evaluación de sus contenidos o autoridades e incluso desconocen la diferencia entre las posibilidades que ofrecen unas y otras.

“Lo uso para buscar información en el google chrome”.

En tercer grado, ante la imposibilidad de convivencia entre los mismos alumnos, tratamos el tema de la diversión, el humor y el desperdicio de tiempo que supone estarse enojando en lugar de pasarla bien. En esa linea pensamos qué cosas que les diviertan se pueden hacer en la escuela.

Llama la atención que casi todo lo que los divierte está mediatizado por una pantalla (la compu o la tele).

“Me hacen reir los programas de deformación de imágenes, mi hermano, futurama, la hora de la aventura”.

El regreso a los juegos de mesa en un ámbito escolar puede ser una solución ya que no es una práctica tan común en las casas: “Jugar a la pelota, a la mancha, con la computadora, la tele, el ta-te-ti, el tutti fruti, las cartas y los sustos”.

¿Es posible que encontrar un momento pautado en el cronograma escolar para el humor y la risa? ¿Es posible para los adultos ser un ejemplo de risa y diversión?

Sin duda uno se preocupa por la alimentación de los niños, por su educación, por que sean felices. La risa y el humor son, sin duda, la expresión y la base para ciudadanos que quieran y sepan vivir en comunidad.

 

Imagen: sxc.hu