Educación en el cielo

Por Carolina López Scondras. Docente, periodista y bibliotecaria.

¿Qué tienen que ver una biblioteca, una escuela secundaria, el inglés y el cielo? Un proyecto.

En la provincia de San Juan, la profesora de idioma  Alicia Areche llevó adelante un trabajo conjunto entre un secundario pre universitario  y el Observatorio astronómico Félix Aguilar.
“Uno de los regalos que tenemos en esta latitud es la diafanidad del cielo. Por eso tenemos convenios con Instituciones prestigiosísimas en el mundo. Nosotros les damos el cielo y ellos la tecnología” explica.

Proyecto multidisciplinario

El 2010 fue el año internacional de la astronomía y a Alicia se le ocurrió articular un proyecto con la biblioteca de la escuela donde ella dicta inglés que también pertenece a la Universidad sanjuanina, y el Observatorio. “Propuse un trabajo interdisciplinario con Ciencias Naturales, Lengua Castellana y extranjera. La idea era asociar esta ciencia pura con algo humanístico como es la enseñanza – aprendizaje, donde el factor humano es fundamental”.

Por un lado, el proyecto fue enmarcado como extensión en ambas bibliotecas. Por otro, les propuso como trabajo a los alumnos de primer año producir una pintura o dibujo sobre la idea de hacer un viaje astronómico o la representación del cielo de San Juan para ellos.

Tercer año tenía que escribir sobre los fenómenos celestes y su interpretación subjetiva. Para explicarlo, Alicia en una conferencia previa lo ilustró  con un caso sobre el famoso cometa Halley:  “En 1066 fue una de las apariciones y el príncipe Harold II de Inglaterra lo vió y dijo: ¡Qué amenaza tremenda, qué cosa horrible  nos está por pasar. El mismo cometa lo vió el francés William “the Conqueror”  y dijo: ¡Qué cosa maravillosa! ¡Qué buenos auspicios!. Y así William, un normando francés, conquistó las islas Británicas. El príncipe Harold quedó muy mal herido y  murió poco tiempo después. Esto de que suceda un fenómeno y tenga un sentido determinado, realmente depende de cada uno”.

En la conferencia inicial se buscó  motivar, darles tema y despertarles la inquietud, “Lo ilustré con el tapiz francés que tiene bordada esta escena, el príncipe mal herido con el cometa arriba. Los alumnos de tercer año  tenían que pensar en interrelaciones subjetivas de cosas fuera de nuestro alcance. Los de quinto año tenían que trabajar ensayo, así que les planteé el tema: Astronomía y astrología ¿Ciencia y anticiencia?

En la conferencia inicial hablaron todos  los profesores de cada disciplina sobre qué se piensa que es la astrología y los astrónomos marcando la diferencia señalando que no es una ciencia.

También pasaron diapositivas de la biblioteca, “Me valí de todo el material posible. Hay un grabado de cómo en al antigüedad se concebía el cielo y es encantador ver la ingenuidad. Se veía en el 1500 que sale un viajero que está pasando por debajo del telón del cielo para ver qué hay más allá. Creían que el cielo era un telón con agujeritos, por eso se veían las estrellas. Me encantan esas aproximaciones que el ser humano ha tenido buscando explicación a lo inalcanzable”, cuenta Alicia.

El premio

La modalidad fue un concurso y cada alumno premiado podía subir a la estación de altura con la bibliotecaria de la escuela todo un día para ver cómo trabajan los investigadores. Pero también pernoctaron ahí porque de día sólo funciona el telescopio solar. De esta forma pudieron ver como desarrollan su actividad también de noche.

Para todo el curso ganador junto con la Facultad de Ciencias Exactas fue un viaje al sureste de la provincia, Pie de Palo, a una hora de la capital para hacer un estudio a cielo abierto con el telescopio móvil que tiene la escuela. Uno de los investigadores del Observatorio acompañó al grupo como guía. “Fue apasionante, ellos se sintieron muy encantados y yo muy satisfecha” dice Alicia con una sonrisa ocupándole toda la cara. 

El observatorio de San Juan

Desde la antigüedad y hasta que descubrieron América todo lo explorado estaba en el hemisferio norte. Desde hace unos 4o años aproximadamente o más, hubo una mirada al sur y así  es que tenemos algunos instrumentos gemelos en paralelo en una latitud norte. A una hora del día a esa zona la cubre la noche y luego empieza acá y en la misma jornada tenemos dos lecturas: del hemisferio norte y sur
Aquí se hace ciencia pura, se recopilan datos, algunos descubrimientos, como algunos cometas en la estación de altura Carlos U. Cesco que es como hijito del observatorio.  Se han descubierto asteroides que nos ha permitido bautizarlos con nombres de argentinos que propone la comunidad científica.

Encontrá este artículo en la edición N° 15 de Aptus Propuestas Educativas: http://www.aptus.com.ar/revista