Digitalizar el pasado, otra forma de conservar la historia

Los monjes del siglo XV dedicaron toda su vida a reproducir libros manualmente para poder preservar, al menos, una copia de aquellos documentos sagrados que supieron reflejar la historia de una Nación. Hoy, la tecnología abrió las puertas a un mundo en el cual aquellos trabajos históricos pueden conservarse a través de estrategias digitales específicas que permiten compartirlos con el mundo respetando su calidad original.

“Esta tecnología posibilita la preservación de más de 500 años de historia debido a que la ficha de microfilm es la única tecnología que no puede ser alterada”, afirma Alejandro Santa, Director de la Biblioteca Nacional del Congreso y coordinador de este proyecto que funciona hace más de 40 años.

La microfilmación permite fotografiar el material original trabajando con luces frías que impiden que el libro se dañe. “Esto es importante porque los papeles escritos hace muchos años se van deteriorando con el tiempo y se pierde información de suma importancia para nuestra historia”.

El trabajo consiste en copiar cualquier tipo de documento en soporte de película, a escala reducida, ya sea en formato de 35 o 16 milímetros, o sobre microfichas mediante la utilización de máquinas microfilmadoras, creando un archivo fílmico mínimo y compacto de película continua que ahorra espacio y facilita el acceso y búsqueda de los documentos. Así, se resguarda material que muchas veces se deteriora o se pierde por el uso y la reproducción.

El objetivo del proyecto va más allá de proteger libros, revistas, diarios y artículos académicos contra el desgaste natural. Además, el equipo se encarga de capacitar al personal de las bibliotecas del Interior a través de personal técnico que se dedica a explicar el funcionamiento de aquellas estrategias tecnológicas que hacen posible la preservación de los documentos.

“Es nuestra política acercar a las provincias la nueva tecnología de la digitalización”, destaca Santa, haciendo referencia al sistema que organiza los contenidos facilitando el acceso a la información y proveyendo una lectura más rápida gracias a los motores de búsqueda que seleccionan el material apropiado en cada ocasión.

Esta técnica de almacenamiento convierte cualquier tipo de documento en una imagen electrónica digital codificada, que permite una inmediata accesibilidad y reproducción a través de un ordenador sin que exista pérdida alguna de calidad en las sucesivas búsquedas y copias. Por esto, el producto digitalizado es revisado imagen por imagen para determinar su calidad final y garantizar el éxito del proceso.

“Observamos que hay una gran necesidad  de preservar documentos de una importancia sublime, como lo son las cartas de nuestros próceres que pertenecen a la historia de nuestra República”, subraya el director de la Biblioteca Nacional, y remarca la importancia de que las provincias puedan acceder y aprender sobre esta forma de conservación para aplicarla sobre sus propios materiales académicos.

Ambos procedimientos pueden combinarse de varias formas, considerando la más eficaz aquella donde se microfilma primero – evitando así la sucesiva manipulación de los documentos – y se digitaliza luego a partir de dicho soporte. De esta manera, mientras la microfilmación preserva el daño irreparable del tiempo, la digitalización brinda mayor accesibilidad al usuario, facilitando la información sin importar las distancias.

 

Fuente: Agencia CTyS
Imagen: commons.wikimedia.org