Crecer de la mano

Sergio Sinay es sociólogo, periodista y escritor,especialista en vínculos humanos. En agosto pasado brindó en la Escuela Goethe de Rosario una charla participativa para padres y educadores, “Construyendo una vida elegida; cómo guiar a nuestros hijos en el camino de la responsabilidad, la autonomía y la libertad”. En el encuentro, entre otros tópicos se exploraron los caminos para educar en valores de una manera conducente. El papel de las actitudes. El papel de la presencia paterna y materna en la construcción de una vida trascendente. Funciones indelegables de los padres y cómo cumplirlas.

En una entrevista exclusiva con Aptus, profundizó sobre estos temas.

¿Cómo describiría hoy el vinculo padre-hijo?

Me parece que es un vínculo en crisis, un vinculo que ha pasado de una relación estrecha y verticalista como fue en generaciones anteriores, a una paulatina desaparición de los padres del cumplimiento de sus funciones esenciales, que en el intento a lo mejor de flexibilizar lo que era un modelo rígido, terminaron por ir abandonando sus funciones. En una cantidad creciente e importante de padres ocurre esto, cantidad suficientemente importante como para que esto se observe como un fenómeno preocupante, donde antes había quizás una verticalidad extrema, los padres han tratado ahora de establecer una horizontalidad que no le cabe a este vínculo, asimétrico y desparejo por naturaleza. Es un vínculo que tiene que ser liderado, orientado y guiado por el adulto. Los adultos no están cumpliendo esa función. La están delegando, tercerizando en la escuela, en las agendas llenas de actividades tratando de que los espacios estén cubiertos por presencias que no son las presencias esenciales que un chico necesita, que es en  primer lugar la presencia de los padres, orientadora, creadora de valores. Este vínculo no se puede crear a la distancia, ni delegarlo, me parece que se está delegando mucho, tratando de manejarlo a la distancia. Creo que esto lo que produce a la larga es esta nivelación artificial, lo que termina produciendo que los chicos desconozcan los límites, no tengan idea de lo que sí y lo que no, no tengan herramientas para saber elegir y fundamentos para saber elegir cuando todo no se puede, por que los límites que nos ponen los padres los va a poner la vida, que es menos contemplativa. Esto no es teórico, tiene en la práctica resultados que vemos con preocupación y con dolor todos los días. En materia de las conductas de los chicos, de las adicciones, del tipo de vínculos que van estableciendo, en la violencia que se va instalando en las relaciones de la sociedad en su conjunto, la desorientación en cuanto a elegir para la vida.

¿Qué rol desempeña la escuela en este contexto?

Partimos de la base de que como la sociedad estamos en transición en muchos aspectos fundamentales, por ejemplo el modelo de familia, por lo que podríamos decir que la escuela, en tanto es una de las muestras más directas de cómo funciona una sociedad también está en transición y como institución en transición tiene su propia crisis. Pero dejando de lado esto, podríamos decir que la escuela hoy está sobrepasada de expectativas y exigencias que la exceden y que no le corresponden. En el ámbito público la escuela termina siendo, sala de primeros auxilios, comedor, cuando no hogar sustituto; y en plano privado también están sobrepasadas porque muchas veces los padres al enviar a sus hijos a una escuela privada, ya no tienen expectativas de padres sino de clientes y quieren ser satisfechos como tales. Esa no es tarea de la escuela, no es hacerse cargo de tareas del hogar, sino, en todas las épocas con o sin crisis de la sociedad, la escuela y la familia tienen que ser socias, en una tarea trascendente, importante, amorosa que es la de conducir una vida  lo largo de sus diferentes etapas para depositarla en el umbral de la adultez con las herramientas para que sea una vida autónoma, con capacidad de responsabilidad y libertad, cada una desde su lugar.

¿Son más libres ahora los chicos?

No! Hoy los chicos tienen menos límites que los que tenían antes, pero no son más libres. Al contrario, yo creo que son menos libres, porque cuando se elimina toda noción de límite, se va dejando sin orientación. Muchas veces los chicos confunden, y los adultos contribuyen, libertad con ausencia de límites, y cuando el limite aparece no tienen herramientas para elegir porque no han sido acompañados en el aprendizaje de la elección… entonces no son libres y terminan yendo adonde va la manada, o terminan perdiéndose, o entregando sus vidas a cualquiera para que otro se las maneje. Estamos criando una generación de chicos sin límites y paradójicamente como no tienen límites no tienen libertad.

 

Lee la entrevista completa en la edición N°17 de Aptus Propuestas Educativas: www.aptus.com.ar/revista/

 

Imagen: newyorkguidance.com