Crear de cara al Sol

Norberto Moncarz nació en Argentina, inició su formación artística en Brasil y luego la completó en Buenos Aires.

Su obra no es una composición de técnicas ni una evolución de experiencias acumuladas; es la expresión más genuina de su propio ser. En la pintura encuentra reflejadas sus aspiraciones más profundas: una manera de comunicación que trasciende palabras y actos; llega a niños, adultos, a distintos sectores sociales: es un idioma amplio, con códigos de interpretación libre.

En diciembre, estará representando por segunda vez consecutiva a la Argentina en la Bienal de Florencia.

En esta entrevista exclusiva con Aptus, nos cuenta sobre su obra y sobre el trabajo que realiza en los talleres de Arte Potencial con niños de nivel inicial y primario.

 

¿Cómo empezaste a pintar?

Comencé a pintar profesionalmente en Arraial Dajuda – 2003 y fue casualmente porque me fui del país con mi familia en un momento difícil y al llegar allá descubrí que un artista brasileño se había establecido hacía muy poco y estaba construyendo su galería de arte y taller, cuando terminó su obra comenzó a dar clases de pintura. Si bien a mí me gustaba la pintura siempre había sido un hobbie. Comencé a tomar clases y al poco tiempo ya exponía junto a él en Porto Seguro. Desde ese momento nunca dejé de pintar y junto con la música son dos de mis pasiones.

¿Qué caracteriza tus obras?

Mis obras se caracterizan por el color, por la energía que pongo en ellas desde lo más profundo, todas reflejan la libertad que siento cuando pinto, porque lo cierto es que nunca pinto obligado, nunca pinto con luz artificial, mi incentivo es el sol y es un sentimiento visceral.

¿Dónde encontrás la inspiración a la hora de pintar?

No me inspiro en nada, es tan presente, tan del momento, que te diría que no sé qué colores voy a usar hasta que no me encuentro frente a la tela, es más, entro en un diálogo donde a medida que comienza una comunicación particular todo lo que forma parte de un entorno se diluye y quedamos ambos sumergidos en un clima de total intimidad donde sólo tiene cabida la música, motor necesario y fundamental presente en éste ida y vuelta. Una vez un artista de trayectoria me dijo, la pintura es una amante que no te da tregua, y yo creo que hay mucho de cierto. Los diálogos pueden ser vertiginosos o pausados, pero entras en un acercarte y alejarte, en observarla en agudizar tus sentidos para interpretar que te está pidiendo. Sólo quien posee una gran dosis de sensibilidad puede disfrutar del intercambio en un marco de aislamiento que pocas situaciones de la vida te permiten.

¿Qué elegís expresar a través de tus cuadros?

No hay elección de expresión. Te diría que nada busco de expresar ya que nunca tengo el sentir que pinto para los demás. Me dejo llevar y disfruto y luego, en la abstracción, queda todo librado a la interpretación de quien observa la obra. Pero lo interesante que encuentro en éste tipo de pintura es que nunca se detiene, nunca queda estática, ya que podés encontrar imágenes nuevas en cualquier momento y nunca te cansa. Yo comencé pintando pájaros, flores y mujeres negras, que formaban parte del entorno de Arraial , pero llego un momento que sentí justamente que lo que pintaba, no sólo me resultaba estático, sino que era una carrera que no quería seguir: la búsqueda de la perfección . Por eso decidí desarrollar otro lado de mi ser artista a través de la fotografía, donde no hay nada que corregir, y sólo plasmar a través de mi ojo, lo que instantáneamente puedo capturar.

¿Cómo surge la idea de pintar con niños en los talleres de Arte Potencial? ¿Cómo fue la primer experiencia de trabajo con los chicos?

El tema de comenzar a pintar con los niños surgió de un intercambio a través de facebook con una directora de una escuelita de arte de Saladillo. Ella comentaba que le gustaban mis obras y en un momento le ofrecí ir a conocer la escuelita y pintar con los chicos. A partir de ahí y de esa experiencia increíble de conexión pura nunca deje de hacerlo. Y a través del Arte Potencial para Chicos, que sería la introducción a la pintura abstracta, voy recorriendo los diferentes colegios y establecimientos del país. Disfruto de una manera increíble, lo que hoy es parte de mi vocación. La actividad la hago con chicos de jardín y primaria. La vuelta es mucho más grande que todo lo que puedo darles. Quiero a los chicos y ellos lo saben, toman lo genuino y es ahí donde todo es un fluir de alegría y de libertad, donde la pintura es un juego donde yo participo dejando salir el niño que todos tenemos y donde la palabra ensuciarse no existe porque la pintura no ensucia, en todo caso, nos llena de color.

¿Cuánto tiene que ver esto con tu compromiso social?

Mi compromiso social es absoluto desde lo que amo y cada vez que tenga la ocasión de desarrollarlo. Todo en la vida vuelve y dar sin pedir a cambio te hace sentir grande de corazón y creces como persona. A la par tu obra te acompaña y es un camino que no tiene vuelta. Todo es hacia lo mejor desde lo auténtico. Siempre se habla de un mundo mejor, yo no me relaciono con la política, porque siento que si cada uno tuviese una mínima dosis de dar sin pedir a cambio todo sería distinto, pero es una utopía, por lo tanto, cumplo mi misión y desde ella, llegar con una base importante de afecto a quienes estén dispuestos a recibir lo que pueda brindarles.

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

Desafíos a futuro son el hoy. Despertar con ganas, con salud y como dice un canción brasilera: Dejar que la vida me lleve. Soy un agradecido por lo que tengo y ese agradecimiento estará presente en cada despertar. No manejamos nada, la conciencia de eso, te permite disfrutar, de eso se trata, y en mi caso acompañado de color, música y amor.

Encontrá esta entrevista en la edición N°18 de Aptus Propuestas Educativas: www.aptus.com.ar/revista/

Imagen: Gentileza Noberto Moncarz