Científicos argentinos desarrollaron un cultivo que aumentará la producción de alimentos

Fines del 2014, se empezaría a comercializar el cultivo que aumentará la producción de alimientos. El mismo, potenciará la elaboración del trigo, maíz y soja sin extender la frontera agrícola, al mejorar la eficiencia de dichos cultivos, sobre todo en condiciones de sequía. Este avance podría ser clave para dar respuesta a las proyecciones de aumento de la población mundial en las próximas décadas.

El pesimismo de Malthus encontraría una luz de esperanza en los cultivos transgénicos desarrollados por los científicos del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL-CONICET), los cuales permitirán elevar la producción agrícola de la actualidad y acompañar el crecimiento demográfico que se prevé en el futuro.

La investigadora Raquel Chan, a cargo del grupo de investigación que desarrolló este avance para el trigo, maíz y soja, expresó que “aumentan la productividad en cualquier suelo, pero la diferencia respecto a los cultivos actuales se hace más notoria cuando los terrenos no son de buena calidad o reciben pocas lluvias, o la salinidad, el clima, la temperatura u otras condiciones son desfavorables”.

Por ello, se logrará incrementar la producción sin necesidad de que avance la actual frontera agrícola en Argentina y sería adecuado para el cultivo en lugares del mundo con tierras de inferior calidad.

No existe en el mercado mundial trigo, soja o maíz transgénico que soporten las sequías y aumenten la productividad. De allí la importancia de este desarrollo del IAL-CONICET, que consistió en separar un gen que hace que el girasol pueda tolerar el estrés hídrico y aplicarlo a estas otras plantas. Gracias a la incorporación de este gen -el HaHB4-, las especies transformadas producen más aunque las condiciones del suelo estén lejos de ser óptimas.

Estos cultivos resistentes generan gran expectativa, pero antes de ser aprobados para el consumo deben superar una serie de exigencias regulatorias. “Estimo que en un año o algo más estarán todos los trámites finalizados y se empezarán a producir de forma masiva”, mencionó la doctora Chan.

Una vez que estos alimentos transgénicos superen todos los ensayos de no toxicidad, de valor nutricional, como así también las pruebas ecológicas que demuestren que no dañan el medioambiente y otros exámenes requeridos por las oficinas de salud y ambiente de los diversos países, saldrá al mercado un producto que surgió tras años de investigación por parte del IAL-CONICET.